Cátedra Yantorno

Postura pedagógica

LA CÁTEDRA

Nos motiva haber comprendido y asumido el desafío de enseñar y aprender Diseño Gráfico proveyendo una mejor y más ajustada adecuación a la realidad de una facultad con cursos masivos; por eso nuestro accionar se basa en la concepción de una estructura sólida y la férrea decisión de fortalecerla, en la seguridad de que esa estructura servirá de sostén y permanente control de nuestra operación.

Somos previsibles

Asumimos, cada uno de nosotros, el rol que se nos ha asignado en esa estructura y trabajamos para optimizar nuestro rendimiento en ese sentido. Sabemos qué tenemos que hacer, cómo hacerlo y para qué y para quién lo hacemos.

No le mentimos al estudiante

Nos mueve la asunción del compromiso de no construir una oferta falsa hacia la sociedad y, particularmente, los auxiliares docentes y el alumnado. Estructuramos un curso en cuyo desarrollo se pone especial énfasis en recordar, en forma permanente, que se esta asumiendo un cierto compromiso, que a los alumnos se le está asegurando que se le va a enseñar tal y cual cosa y que es eso, exactamente, lo que se va a hacer, y que garantizamos que no vamos a permitirnos fallar en eso. Así, las ejercitaciones y los trabajos planteados son herramientas idóneas para construir los reaseguros demandados; cada trabajo desarrollado en el taller es una nueva ocasión de reafirmar el compromiso tomado y está poniendo en juego nuestra capacidad para sostenerlo.

Trabajamos para la conciencia

Todo trabajo de Diseño tiene una finalidad que está signada por la intención de modificar conductas humanas, en su propio beneficio y en el de sus congéneres. Diseñar es definir una situación problemática en términos de comunicación, comprenderla, prever una nueva situación en la cual el problema estará solucionado, idear la estrategia bajo la cual concebir el estímulo modificador y, finalmente, construir la pieza de comunicación, el signo que podrá llevar al actor a esa nueva situación. Lo que se procura, es una modificación de la conducta del receptor de la comunicación, que implicará la solución del problema. Estamos operando sobre la conducta del receptor y eso demanda un alto grado de conciencia respecto de la responsabilidad que le cabe, a quien ostenta el poder de decodificar una problemática y recodificarla en forma de estímulos capaces de modificar conductas humanas.

Tomamos la responsabilidad

La conciencia está indisolublemente unida a la responsabilidad. Son las dos caras de una misma moneda; somos responsables por las acciones que hemos llevado adelante con conciencia, tenemos responsabilidad por haber detentado la capacidad de modificar, lo somos por haber modificado y lo somos también respecto de la configuración final. Y también somos responsables si decidimos no hacerlo. El ejercicio de la disciplina nos ha dado la posibilidad, a cambio de obligarnos a la conciencia y la responsabilidad; pero esa posibilidad es real y en eso justamente consiste la esencia de nuestro poder, más allá de que existan todavía quienes piensen que nuestra tarea es una suerte de gentil adorno en el gobierno de la realidad, resignando la posibilidad de modificar el contexto y abandonando el compromiso y la responsabilidad, reduciendo nuestro rol al de simples espectadores de las realidades que construyen. Si no se asume el compromiso, la posibilidad y la responsabilidad de modificar la realidad, la universidad no debiera asumir la enseñanza del Diseño, en tanto que es una institución constitutiva de la sociedad y es el lugar que la sociedad ha configurado para que cierta parte de sus miembros desarrollen la capacidad de imaginar una realidad mejor.

Tenemos reglas y las cumplimos

El módulo de enseñanza que compartimos, la cátedra, fue sido diseñado con el mismo compromiso con que encaramos el trabajo en el curso anual. Tenemos una conciencia plena de la propuesta y por ello podemos hacernos responsables de sus resultados. La experiencia nos ha dado suficientes indicios de estar en un camino correcto. La propuesta es un módulo integral que tiene sus propias reglas y funciona bajo esas normativas. Si éstas no se cumplen o se subvierten, el módulo educativo pierde eficacia. Por ello reclamamos que sea comprendida la lógica de la propuesta y que se asuma con un alto grado de compromiso, expresado en el respeto por las formas de trabajo.

Tenemos una estructura de sostén

Nuestra cátedra tiene un formato, que es resultado de las estructuras previstas por la facultad, interpretadas por la responsabilidad que globalmente asumimos. Eso, en nuestro caso, resulta definitorio. Hemos venido reclamando que los procesos configuradores de la enseñanza del Diseño como disciplina universitaria, se basen en una creciente conciencia -no sólo del estudiante sino también del docente- respecto de la responsabilidad asumida, pero sabemos que esa condición puede ser construida y que el ejercicio de construirla sólo es posible si se ha diseñado la estructura de soporte que pueda actuar como guía y sostén para ese desarrollo.

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